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Cuando nos enfrentamos a una reforma térmica o a la sustitución de una caldera antigua por una bomba de calor, no basta con mirar la potencia de la máquina. El verdadero reto para que el sistema de aerotermia funcione a su máxima eficiencia y no dé problemas es el equilibrado hidráulico.

En el día a día manejamos dos tipos de circuitos: los abiertos (donde el agua se consume, como el ACS) y los circuitos cerrados (calefacción, refrigeración y primarios de producción), donde el fluido circula de forma cíclica. Es en estos últimos donde un mal equilibrado destruye el rendimiento del equipo. Si aumentamos el caudal en una línea, la pérdida de presión se dispara; si la pérdida de presión es muy alta, el caudal cae. Para evitar que las zonas más alejadas se queden frías, en Vaeron analizamos el problema desde la ingeniería práctica.

1. ¿Qué es el equilibrado hidráulico y cuáles son sus enfoques?

En cualquier circuito cerrado de climatización, donde todo el fluido circula continuamente (como la calefacción, refrigeración o los primarios de ACS), las variaciones de presión influyen de forma directa en los caudales. Una mayor pérdida de carga en un tramo de la línea provoca una reducción inmediata del caudal que circula por ella; del mismo modo, un aumento de la demanda de caudal eleva sustancialmente la pérdida de presión.

Para evitar las disfunciones asociadas a estas variaciones físicas, el equilibrado hidráulico debe abordarse desde dos perspectivas complementarias dentro de un proyecto:

  • Equilibrado de pérdidas de carga en la instalación: Consiste en la regulación de las resistencias en las tuberías para asegurar que el caudal se distribuya de forma proporcional hacia los diferentes emisores terminales (fancoils, suelo radiante o radiadores), considerando su distancia al colector principal.
  • Equilibrado de caudales en acumuladores y separadores hidráulicos: Este enfoque resulta imprescindible en instalaciones donde coexisten circuitos primarios de producción de calor/frío y circuitos secundarios de distribución que necesitan operar con caudales y saltos térmicos completamente diferenciados.

2. Pasar de Caldera a Bomba de Calor

La razón por la cual algunas reformas de aerotermia presentan problemas operativos en su primer año de uso radica en que se intenta replicar fielmente el diseño hidráulico de una caldera tradicional. Esto es un error técnico grave. Las calderas y las bombas de calor operan bajo principios físicos radicalmente diferentes en lo que respecta a su salto térmico.

Simplificando la ecuación fundamental que rige la transferencia de potencia térmica obtenemos la siguiente ecuación matemática:

  • 𝑸: Es el caudal (litros/hora)
  • 𝑷: Es la potencia transferida (kcal/h)*
  • ∆𝑻: Salto termico (°C)

→ P: Es la potencia transferida (kcal/h)*

Por ejemplo una bomba de calor con 18 kW y un salto térmico de 5°C necesitará un caudal de 3.096 litros/hora:

18.000 W x 0,86 = 15.480 kcal/h / 5°C = 3.086 l/h.

*Nota: Para pasar de W a kcal/h se multiplica x0,86. Ejemplo: 1000W = 860 kcal/h

Si comparamos los rangos de operación de ambas tecnologías, observamos el siguiente desfase:

parametros caldera vs aerotermia

Debido a que el salto térmico de una bomba de calor es menor, el caudal que debe mover el circuito primario de la aerotermia para desarrollar exactamente la misma potencia térmica debe ser entre 3 y 4 veces superior.

Si un instalador sustituye directamente una caldera por una máquina de aerotermia aprovechando la tubería existente, la instalación antigua se saturará por falta de sección. La máquina entrará constantemente en fallos por alta presión o falta de caudal mínimo, y el compresor sufrirá un desgaste crítico prematuro. Por este motivo, ante una sustitución completa, se exige independizar los circuitos mediante separación hidráulica.

3. Buenas prácticas de diseño en circuitos primarios y secundarios

Para garantizar que una instalación de aerotermia mantenga sus coeficientes de rendimiento (COP/EER) en valores óptimos a lo largo de toda su vida útil, el proyecto debe incorporar criterios de diseño rigurosos en cada etapa:

A. En el Circuito Primario de Generación

Los fabricantes de aerotermia estipulamos de forma estricta un caudal mínimo de circulación que debe respe­tarse bajo cualquier circunstancia operativa para evitar bloqueos de seguridad. Si los equipos se ubican alejados de la sala técnica (por ejemplo, en la cubierta de un edificio con largas tiradas de tubería), es crucial cuantificar con precisión las pérdidas de carga del circuito. De esta manera, aun en el escenario más desfavorable, el caudal mínimo exigido por el compresor quedará plenamente satisfecho.

B. En el Circuito Secundario de Distribución

El grupo de bombeo del circuito secundario debe estar dimensionado para cubrir con holgura la suma de los caudales máximos simultáneos demandados por los emisores de la vivienda. El problema surge en condiciones de carga parcial: cuando las estancias alcanzan su temperatura de consigna y las válvulas de corte cierran el paso de fluido, la resistencia hidráulica general se altera sensiblemente.

Si se emplean bombas de caudal constante, el cierre de ramales eleva drásticamente la presión en el resto de los emisores abiertos, provocando ruidos molestos en las válvulas y descompensaciones térmicas. Para solucionar esto recomienda:

  • Utilizar siempre bombas de caudal variable en el circuito secundario que reducen automáticamente las revoluciones al detectar el cierre de zonas.
  • Implementar válvulas de equilibrado dinámico en los terminales con sistemas de bypass. Si se opta por equilibrado manual, el bypass debe tararse meticulosamente para replicar la misma pérdida de carga exacta que el emisor; de lo contrario, el bypass se transformará en un camino preferente de baja resistencia, dejando sin energía al resto de la instalación.
  • Diseñar las redes de colectores primarios o de radiadores utilizando el principio de retorno invertido (sistema Tichelmann) siempre que la geometría de la obra lo permita. Este diseño compensa de forma pasiva y natural las longitudes de ida y retorno de cada ramal, igualando las pérdidas de carga de forma estructural y reduciendo la dependencia de elementos de regulación mecánicos complejos.

4. Dimensionado y comportamiento del Separador Hidráulico/Aguja de Mezcla

Cuando el circuito de producción de la aerotermia y el circuito de emisión trabajan con saltos térmicos distintos o demandas de caudal dispares, la instalación de un separador hidráulico, también llamado aguja de mezcla o botella de equilibrio, es indispensable.

Mecánicamente, este elemento se comporta como un colector de baja pérdida de carga. Al diseñar un cuerpo central con una sección muy superior a la de las tuberías de la instalación, la velocidad del agua disminuye drásticamente en su interior. Esto provoca que la pérdida de carga del accesorio sea prácticamente nula y desacopla la bomba del circuito primario y las del circuito secundario. Cada bomba funciona según sus propias curvas de caudal sin interferir en la otra.

Además de su función hidráulica pura, su diseño permite que funcione como un excelente purgador de aire (las microburbujas suben hacia la parte superior para ser evacuadas) y como decantador de lodos e impurezas, las cuales caen al fondo por gravedad para poder limpiarse mediante una válvula de vaciado.

Los tres escenarios de caudal en su interior

En función de la carga térmica de la vivienda y de las velocidades de los grupos de bombeo, se pueden manifestar tres escenarios hidráulicos bien diferenciados dentro del separador:

 

  1. Caudal Primario = Caudal Secundario: Es el escenario ideal sobre el papel. No existe mezcla cruzada dentro del cuerpo del separador. Las corrientes entran y salen de forma paralela, transmitiendo de forma directa la energía térmica producida hacia el consumo.
  2. Caudal Primario > Caudal Secundario: Esta situación es relativamente habitual cuando el generador trabaja con un caudal elevado mientras el circuito secundario demanda menos energía, por ejemplo debido a zonas cerradas, válvulas termostáticas modulando o emisores funcionando a carga parcial. En estos casos, el caudal excedente del primario desciende por el cuerpo del separador y recircula directamente hacia el retorno del generador, produciendo una mezcla que incrementa la temperatura de retorno. Sus efectos dependen del tipo de instalación y del régimen de trabajo. En sistemas de aerotermia con radiadores puede ser una situación habitual con la que conseguimos que el circuito secundario tenga la máxima temperatura de impulsión posible. Sin embargo, con suelo radiante, un aumento excesivo del retorno puede reducir el salto térmico disponible y llevar al equipo a modular potencia antes de lo previsto, afectando a la eficiencia instantánea si la situación se mantiene de forma prolongada.
  3. Caudal Primario < Caudal Secundario: Esta situación debe evitarse ya que ocurre si el circuito de emisión demanda un caudal superior al que la bomba de la aerotermia está suministrando. Bajo esta condición, las bombas del secundario aspiran con más fuerza y se genera una corriente vertical ascendente dentro de la aguja: el agua fría de retorno de la casa sube y se mezcla con el agua caliente de impulsión del primario. El resultado es una caída en la temperatura de impulsión final hacia los emisores, provocando que la casa no se caliente y que el sistema pierda su capacidad de climatización.

La regla de oro para su fabricación y cálculo: La Regla de las 3D

Para asegurar que en el compensador hidráulico el fluido se ralentice lo suficiente para no romper la estratificación térmica (necesitamos el agua caliente arriba y la fría abajo), el dimensionado no se puede hacer a ojo. Las medidas deben estar perfectamente correlacionadas, ya que:

→ Si el diámetro (D) de la aguja es demasiado estrecho con respecto al diámetro (d) de los conductos de la instalación, se pueden producir pérdidas de carga demasiado elevadas entre los conductos, anulando por completo la utilidad y el propósito principal del separador.

→ Si el diámetro (D) es demasiado grande o ancho, existe un riesgo crítico de doble circulación o doble recirculación: el fluido del circuito primario circulará de manera independiente por un lado y el del secundario por el otro, impidiendo que la energía térmica se transfiera correctamente hacia los terminales emisores.

Para evitar problemas, se utiliza la regla de las 3D, que se basa en tres criterios muy simples:

→ El diámetro del cuerpo (D): como aproximación rápida, debe ser unas 3 veces el diámetro de la tubería principal (d).

→ La altura útil (3D): la distancia vertical entre impulsión y retorno debe ser al menos 3 veces ese diámetro.

→ La velocidad del agua: en las conexiones, conviene mantenerla por debajo de 0,9 m/s para no penalizar el funcionamiento.

Con estas proporciones se consigue que el flujo se desacelere, se ordene y permita una correcta separación térmica dentro de la aguja.

Sin embargo, en muchas instalaciones reales es habitual que los depósitos de inercia se utilicen directamente también como separadores hidráulicos. Esta solución se da en la práctica incluso más veces que la instalación de una aguja hidráulica independiente, pero requiere ciertas consideraciones de diseño críticas para evitar mezclas excesivas entre la impulsión y el retorno. Lo recomendable en estos casos es emplear depósitos que cuenten con una geometría esbelta y realizar la instalación obligatoriamente en posición vertical. Esto favorece la correcta estratificación térmica y minimiza la mezcla interna entre el agua caliente y fría, evitando que el circuito secundario de distribución reciba el agua a una temperatura más baja de la prevista en el diseño original.

Como comentario técnico fundamental a tener en cuenta al buscar instalar un depósito de inercia a modo de separador hidráulico, se recomienda mantener una distancia mínima de al menos 2D (dos veces el diámetro) entre las conexiones de entrada y salida del primario o del secundario para garantizar su correcto funcionamiento.

Frente a los modelos tradicionales construidos artesanalmente, el uso de separadores industriales preensamblados con conexiones alternadas ofrece una ventaja práctica sustancial. Gracias a esta configuración geométrica, el separador permite trabajar de forma eficiente con velocidades de paso superiores a los 0,9m/s, en las conexiones de los circuitos secundarios, facilitando la manipulación e instalación en salas técnicas compactas sin penalizar el rendimiento global del sistema.

5. El enfoque preventivo de Vaeron: El aliado del instalador

La teoría demuestra con absoluta claridad que la ingeniería de detalle en el diseño hidráulico determina el éxito de un sistema de aerotermia. En las obras reales del día a día, enfrentarse a la reconversión de una vivienda antigua o a una reforma por zonas plantea un sinfín de interrogantes sobre esquemas de principio, volúmenes mínimos de agua primarios y compatibilidad de caudales.

En Vaeron entendemos perfectamente que tu labor en la obra debe centrarse en una ejecución limpia y en la máxima calidad de montaje. Por ello, nuestra propuesta de valor no se limita a suministrar la máxima fiabilidad de la gama de aerotermia Warmium.

Acompañamos tus proyectos con nuestro servicio exclusivo y revisión de esquemas hidráulicos. Con Vaeron, tienes la total tranquilidad de que el caudal de diseño responderá con precisión absoluta, eliminando incidencias en postventa y garantizando el confort total y el ahorro real que prometiste a tus clientes.

 

 

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